viernes, 24 de junio de 2016

El usuario 226908 y su factura con un 2.482% de aumento


El usuario 226908 está enojado. “Yo les dije ayer, a los de Ecogas. Si vienen a cortarme el gas, mejor que vengan con casco”, dice, mientras muestra la factura que le llegó: $3.559,12. La anterior había sido de $145. Debe pagar un 2.482% más, pero no lo pagó y dice que no lo va a pagar.

El usuario 226908 dice que “no voy a poder estar haciendo guardia las 24 horas, junto al medidor. Entonces, les voy a estacionar el auto pegado, para que no lo puedan tocar”.

Ricardo Mad, el usuario 226908, está enojado. El miércoles a la mañana ya lo estaba, cuando fue a las oficinas de Ecogas de la sucursal de San Martín (Mendoza). Como todos los días desde que llegó la facturación con la quita del subsidio y el aumento, el lugar estaba atestado de gente. “Saqué número y estuve esperando entre 30 y 40 minutos”, cuenta. A todos le decían lo mismo: que debían pagar y que en la próxima facturación se les acreditaría el excedente.

Ricardo es jubilado. Vive en la manzana 31 del barrio San Pedro, desde que este se construyó. En su casa hay una cocina, un termotanque y dos estufas. Ahora ha vuelto a funcionar un hogar a leña y el usuario 226908 ha amontonado en la puerta tablas, restos de poda, vides muertas. “¡Ya lo quiero ver! Si pago, el día que me devuelvan esa plata,…¡les invito un asado a todos ustedes!”, dice, y abarca con una seña a la prensa y a los vecinos que se acercaron.

El miércoles, en Ecogas, Ricardo levantó la voz para quejarse. Él dice que no se dio cuenta pero, el personal de seguridad siguiendo una orden explícita, hizo un llamado al 911 para advertir que había un usuario enojado en el lugar. Cinco patrulleros llegaron a la esquina de Godoy Cruz y Pedro Molina. “Cuando salí, vi a la policía allí, pero no sé por qué fueron. Parece que hubo algún problema”, dice Ricardo, que no fue ni siquiera identificado y se retiró a su casa, molesto pero sin los dedos pintados.

“El llamado fue solamente para prevenir que se produjera algún incidente”, explicó ayer una fuente policial.

No es caprichosa la precaución que tomaron. Las caras de las 40 personas que estaban ayer a la mañana en Ecogas San Martín, así lo demostraban. No había una sola factura que bajara de los $1.500. Eran en su mayoría mujeres, casi todas de más de 60. Querían saber si debían pagar la factura y tratar de que les emitieran una nueva factura, con un aumento no superior al 80%, como establece el amparo en Mendoza. Allí a todas les dijeron lo mismo: pagar y después esperar. “Hay una orden de dar el alerta, ante cualquier posibilidad de incidentes”, dijeron.

“Acá, en la factura, dice que soy un usuario residencial. ¿A usted le parece que esto es residencial?”, dice el usuario 226908, y señala su casa de barrio sin ampliaciones y la calle de tierra “por la que pagué el pavimento hace 44 años y ahí la ve, llena de pozos”.

A Ricardo Mad y a sus vecinos les preocupan otras cosas, además del importe de sus facturas. “Hay mucha diferencia entre lo que les llegó a algunos vecinos y lo que les llegó a otros. Una factura es como la mía, de casi $3.600, y otra es de $400, cuando en estas casas hay casi los mismos artefactos. Esto da la pauta de que están cobrando cualquier cosa”, dice Mad.

Otra de las quejas, es contra la falta de acción de las oficinas oficiales de Defensa al Consumidor. “Hay gente allí que no hace nada pero que, además, no te atiende como corresponde”.

El hombre afirma que, por cultura y educación familiar, siempre ha sido cuidadoso con los consumos. Pone los artefactos en piloto cuando no son necesarios, cuida que no queden luces prendidas y ese tipo de medidas de ahorro que son comunes en la clase media trabajadora.

Los vecinos están expectantes. Aguardan que se cumplan los dos vencimientos de pago y esperan la reacción de la empresa. “¡Qué vengan a cortarnos el gas!”, dicen. Allí, ya no será solo la falta de dinero para afrontar el pago, sino que también se sumará la falta de suministro en los hogares.

El usuario 226908 intenta reavivar el fuego el su hogar de leña. Acomoda unas astillas sobre las brasas. “Capaz que estamos volviendo a la época de las cavernas”.--

Enrique Pfaab

(Nota original, publicada en Diario Uno, Mendoza)