sábado, 4 de junio de 2016

"Tienen sed de venganza"



El presidente de Ecuador, Rafael Correa, calificó de “precedente funesto” para la democracia en América Latina lo que sucede en Brasil, donde se suspendió temporalmente a la presidenta Dilma Roussef en el marco de un proceso de juicio político en el que han prevalecido decisiones administrativas sin comprobarse casos de corrupción de la mandataria. Durante una entrevista grabada en su residencia en Quito concedida al programa Palabra Suelta de la Televisión Pública de Ecuador, el mandatario se refirió a la coyuntura latinoamericana, tema que tenía previsto abordar en su Informe a la Nación del pasado 24 de mayo pero no lo hizo por falta de tiempo, según reveló.

“Lo que está sucediendo en Brasil es un precedente funesto, no hay acusaciones concretas contra la presidenta, defenestrar a un presidente por decisiones administrativas es terrible y lo que se ha hecho es por la dictadura de los votos y la traición del vicepresidente (de ese país)”, expresó el mandatario.

Correa indicó que Ecuador esperará el resultado del proceso de impeachment (juicio político) del Parlamento brasileño para tomar una decisión, aunque adelantó que si se produce la separación definitiva de su colega brasileña será un “golpe de Estado formalmente constitucional pero sin legitimidad porque no tienen de qué acusar a Dilma”.

Lamentó que en ese caso por el cambio de la correlación de fuerzas en el Parlamento se busque desconocer las reglas democráticas que establecen el periodo constitucional de mandato de un presidente en un país que se rige por un régimen republicano.

También se refirió a la crisis política venezolana derivada de un fuerte boicot económico y mediático sumado a deficiencias estructurales como consecuencia de una dependencia histórica del petróleo que genera el 97% de las divisas de esa nación.

El mandatario llamó a estar atentos ante la manipulación mediática, al tiempo que pidió recordar qué era Venezuela antes de la llegada al poder del extinto presidente Hugo Chávez. En ese contexto regional se refirió a los casos de Argentina y Bolivia y dijo que tiene que ver con el proceso de restauración conservadora que denunció hace dos años en la región.

“La derecha no solo quiere volver, quiere volver pero con sed de venganza”, expresó el mandatario al señalar que desde que asumió el poder en 2007 su gobierno no cedió a las presiones de grupos fácticos, entre ellos de empresarios, de extrema izquierda y de medios de comunicación.

Fuente: www.ansur.am