jueves, 15 de septiembre de 2016

La Campaña del Desierto



Al cumplirse el centenario de la conquista de la Patagonia encabezada por el general Roca, y en un contexto de lucha ideológica a nivel mundial con la Guerra Fría, en 1979 la dictadura cívico-militar buscó instalar el paradigma de una nacionalidad basada en los valores occidentales y cristianos tal como ellos los entendian, en la que el protagonismo militar que había servido para aniquilar a los indios “prochilenos”, cien años después era la única garantía de soberanía frente a la amenaza del “comunismo internacional” que acechaba las mentes y los corazones de los argentinos. 

La conmemoración del Centenario de la Campaña del Desierto ofrecía, consecuentemente, algunas potencialidades para el pretendido cuadro de actuación histórica de las Fuerzas Armadas en la coyuntura abierta en la Argentina en 1976. La imaginación histórica y política de la Guerra Fría a escala local afirmaba la existencia de un enemigo que amenazaba con corromper la Nación, poniendo en riesgo la arquitectura ideal de sus valores. Asimismo, sobresalía el relieve puesto en la activa defensa capaz de reducir tal ofensiva, cuando Pueblo y Fuerzas Armadas debían ser garantes de una custodia moral que, sin ahorro de esfuerzos, pudiera acendrar al cuerpo social extraviado y confundido por el deliberado influjo de lo ajeno.

En base a esa hipótesis básica, el aniversario de la cruenta y exitosa avanzada en contra del indio consumada por el proyecto liberal de país hacia finales del siglo XIX, fue capitalizado en ese umbral de la Dictadura por una determinada imagen de la nacionalidad, detentada por las Fuerzas Armadas y su inexcusable instancia de legitimación y apropiación del pasado.

De este modo, se registraron a lo largo de 1979 numerosas intervenciones políticas e intelectuales, civiles, clericales y militares en celebración y memoria de esa “gesta gloriosa y trascendente”. Desde la Junta Militar se planificó el desarrollo de un acto central el 11 de junio, en la ciudad de Neuquén, en el que Videla y sus ministros Harguindeguy, Martínez de Hoz, Llerena Amadeo y Reston, conjuntamente con el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Suárez Mason -entre otras numerosas autoridades-, suministraron el marco de poder necesario para una  evocación de esa epopeya afirmativa de la nacionalidad en peligro, y de la soberanía ganada merced al “episodio mayor de la historia nacional” (Trímboli, 2013). 

En efecto, no se conmemoraba Mayo o  la declaración de la Independencia de 1816, tampoco el cruce de los Andes de 1817. Por el contario, la voluntad liberal de la última dictadura argentina se filiaba en esa oportunidad a un elogio de la civilización y de la República vía el accionar de la espada: activando una memoria de la Campaña del Desierto que delineaba, en sí misma y en sus discursos, los principales esquemas de un determinado juicio.

Haciendo gala de cierta continuidad historica, en el marco de la inauguración del hospital escuela de veterinaria de la Universidad de Río Negro, elministro Esteban Bullrich ponderó la importancia de la educación para la Argentina y compró la apertura del establecimiento con una nueva "Campaña del Desierto".

"Hace muy poco cumplimos 200 años de nuestra independencia y planteábamos con el presidente Mauricio Macri, que no puede haber independencia sin educación, y tratando de pensar en el futuro, esta es la nueva campaña del desierto", manifestó el titular de la cartera educativa durante el acto realizado en la localidad de Choele Choel. Por otro lado, Bullrich indicó que "sólo deseamos que le den vida al proyecto que este edificio genera, que le den vida al desierto".